TORRIJAS CON MIEL

 Vamos con un poco de historia…. El origen de las torrijas data del 1600. Era un postre que se daba a las parturientas por el “alimento” que supone, ya que llevan el pan, la leche y la miel. Era una receta de aprovechamiento del pan. Más tarde se popularizó hacerlas en Semana Santa y hoy en día es algo muy típico de nuestra gastronomía. 

La receta…

Ingredientes:

Una barra de pan del día anterior o varios días, o en su defecto pan especial para torrijas.

1 litro de leche (aprox.)

Miel

Canela en polvo

3 huevos grandes

3 cucharadas soperas de azúcar

Aceite

Preparación:

Lo primero que hacemos es cortar el pan de unos dos centímetros de ancho, más o menos. Que sean un poco gorditas.

En un cazo ponemos la leche, el azúcar y un poco de canela en polvo. Yo le pongo en polvo y no en rama, porque me gusta ese saborcito a canela en el pan. Con la canela en rama no lo coge tanto. Pero eso lo dejo a vuestra elección. Si vemos que nos falta cuando hayamos hecho las torrijas, porque el pan estaba demasiado seco, y ha absorbido más leche, repetimos la operación, con un poco más de leche y menos azúcar. Eso es según el pan que nos haya quedado sin empapar. 

Removemos bien con una cuchara, para que el azúcar se disuelva y lo ponemos al fuego. Cuando esté a punto de ebullición, lo retiramos y lo echamos a una fuente.

En otro bol batimos los huevos.

Ponemos una sartén con abundante aceite a calentar. Un truqui para que el aceite no se ponga negro cuando las freímos, es poner una de las cáscaras de huevo dentro, por supuesto, bien limpias. 

Seguidamente, vamos empapando las rebanadas de pan, con cuidado de que no se empapen excesivamente, pues se romperían. Tened en cuenta que al estar la leche caliente el pan absorbe más rápidamente la leche. Hay que tener mucho cuidado.

Según terminamos de ir empapando en la leche, vamos echando las rebanadas en el huevo batido, y las remojamos por los dos lados. Yo hago estos últimos dos pasos con ayuda de dos cucharas soperas. 

Y las vamos echando al aceite caliente. Cuando están doradas se escurren bien del aceite y se van reservando en un bol, bandeja alta, o donde las vayáis a dejar luego.

Una vez tengamos todas las torrijas hechas, en un cazo ponemos un tarro de miel, la calentamos para disolverla. Yo le pongo un vaso de los de chupito de licor de agua. No más, porque si no, quedaría demasiado líquido y perdería el sabor tan rico de la miel. 

Cuando esté disuelta, se riegan las torrijas. 

Buen provecho!!!!!!

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